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Por: Isidoro Valenzuela 

En el PRI siempre han estado acostumbrados a esperar a que los de oposición elijan a sus candidatos para dar a conocer el suyo. Está claro que eso les ha dado ventaja sobre sus contrarios, pues conociendo su competidor, pueden arriesgarse con uno que sepan de antemano que les pueda ganar la carrera, aunque no sea el mejor posicionado, sino el amigo más cercano al que manda desde los Pinos.

Ya quedó definido quien será el candidato a gobernador en el PRI; Quirino Ordaz Coopel, para muchos un desconocido, pero seguramente muy bien identificado con el que decide las candidaturas de gobernador desde el pináculo del poder en México.

Mucho habrán de trabajar los priista para vender su producto a los sinaloenses. Van a sudar mucho para posicionar a Quirino Ordaz en el ánimo del electorado. En una encuesta realizada entre los mazatlecos muchos no saben quién es Quirino, ni a qué se dedica, pues el 95 por ciento de su vida profesional, en la administración pública y en la política la ha pasado en el Distrito Federal, y lo consideran un desarraigado.

Si comparamos a Quirino Ordaz Coopel con los otros aspirantes del PRI, nada que ver con un Aarón Irizar López y Jesús Vizcarra, incluso comparado con Diva H. Gastélum Bajo y Gerardo Vargas Landeros, en ese orden de importancia.

Un candidato independiente que surgiera de entre los mencionados, lo dejaría de calle en la carrera por la gubernatura de Sinaloa.

Los grandes perdedores que buscaron la grande con tanto empeño fueron Aarón Irizar López, Gerardo Vargas Landeros y Diva H. Gastélum Bajo, pues Jesús Vizcarra Calderón hizo todo al revés, en contra de sus aspiraciones, y de última hora se arrepintió y movilizó a sus incondicionales en un intento por salirse con la suya, pero midió mal a quien decidió desde los Pinos el caso Sinaloa, y lo que tenía que pasar sucedió. De nada le sirvieron los millones que tiene para imponer su capricho.

Aarón Irizar estuvo punteando y para muchos era el mejor posicionado políticamente para la candidatura. Incluso al decidirse el PRI por Quirino Ordaz, entre los mismos priistas prevalece la impresión que el Senador debió ser el elegido.

Diva H. Gastélum Bajo, la senadora guasavense, buscó por todos los medios la postulación, pero le faltó su principal impulsor, un empresario guasavense ya fallecido, y para muchos su estrella política empieza a apagarse.

Ahora lo que le queda a Gastélum Bajo es esperar que le den como premio de consolación la candidatura de la Presidencia Municipal de Guasave, y enfrentar a no pocos guasavenses que se sienten agraviados por la forma de hacer política de la senadora.

Hay quienes observaron un trato muy frío por parte de la dirigencia del PRI hacia la guasavense y que posiblemente ni siquiera la tomen en cuenta para la candidatura de la presidencia de Guasave, pues creen que hasta esta posición podría perderla en las urnas.

EL COSTO DE LA INDECISIÓN

La indecisión en la política arrastra por lo regular a ciertos actores al riesgo de quedarse sin la miel y sin la jícara.

Se observa en el ánimo de algunos de los más visibles protagonistas en Sinaloa indefiniciones en su quehacer; como que quieren y no, ejercer ese derecho que les da su posición política actual.

Está el caso del actual gobernador Mario López Valdez quien teniendo en sus manos el poder que le entregaron los partidos que lo llevaron a ocupar el gobierno del estado, ha optado por la salida airosa, acercándose peligrosamente al partido (PRI) que lo despreció hace seis años, y soltar las riendas de los partidos PAN y PRD que lo llevaron al poder.

Evidentemente el gobernador soltó todos los hilos del poder político en Sinaloa, y el encargado de esa área, su Secretario de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, andaba tan ocupado peleando la candidatura de gobernador por el PRI, que abandonó totalmente sus ocupaciones en el segundo puesto más importante en el organigrama estatal.

No quiso escuchar Vargas Landeros los desprecios que le hicieron en su terruño que se negaron rotundamente a respaldar sus aspiraciones, cuando los convocó meses atrás en el auditorio del ejido Jiquilpan, donde le preguntaron para qué quería ser gobernador si como Secretario de Gobierno los tuvo haciendo antesala y finalmente ni siquiera los recibió. Tenían bien claro los ahomenses que no podían esperar mucho de Vargas Landeros, y que si en posiciones menores no les sirvió, y si los menospreció, en un puesto mayor menos los iba a tomar en cuenta.

Este vacío alguien tenía que llenarlo, y si pensaron el señor Malova y Vargas Landeros que los del Partido Acción Nacional se iban a quedar con los brazos cruzados, esperando que rectificaran y voltearan hacia ellos, se equivocaron por completo. Los del PAN quieren seguir siendo gobierno, aunque no sea con candidato propio.

La prueba más palpable de ello es el acercamiento con el líder moral del PAS, Héctor Melesio Cuen Ojeda, con quien unirían fuerzas para buscar ganar la elección de gobernador, presidencias municipales y diputaciones locales.

Quien se acerque a esta alianza política PAN-PAS tienen posibilidades reales de ganar las posiciones que estarán en juego a mediados del año.

El PAN y el PAS unidos y bien integradas las candidaturas con los mejores líderes de que disponen uno y otro, pueden dar la sorpresa y dejar regados en el camino a sus contrarios políticos.

Al final del día de lo que se trata es de sumar más posiciones para las figuras más relevantes del panismo en Sinaloa. Nada mal le caería al PAN aceptar que Héctor Melesio Cuen sea el candidato a gobernador y que su secretario de gobierno sea Heriberto Félix Guerra, quien ya buscó la gubernatura en el pasado, una posición política nada despreciable.

El PAN tiene figuras claves en todos los municipios del Estado que pueden sumar votos a la causa de ambos partidos, mientras el PAS va en ascenso en la aceptación ciudadana en todo lo ancho y largo del estado de Sinaloa. Esta suma de liderazgos y voluntades, si se consolidan bien, darán el campanazo.

Si  el gobernador Malova decide someterse a la línea del que manda a control remoto en el PRI, más de uno de sus más fieles no le seguirán en “el extraño retorno” de los priistas que renegaron de su partido hace seis años.

¿Qué promesas les han hecho quienes verdaderamente tienen las riendas del priismo en México para traicionar a quienes los cobijaron cuando estaban en desgracia?, eso quizá nunca lo sabremos. Lo que sí tenemos claro es que vuelven a un PRI cuya militancia los verá por un tiempo como apestados, y si esperan que los perdonen del todo, eso sus ojos nunca lo verán, y su traición se la recordarán cada vez que tengan oportunidad los priistas puros.

 

 

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