AL PUNTO

Por: Isidoro Valenzuela

 La imagen de los gobernantes al término de sus periodos en los municipios, en los estados y en la Presidencia de la República, se puede valorar desde dos ángulos.

Uno de estos ángulos es el que logran con el manejo de imagen pagada a través de los distintos medios, y el otro es la percepción que se genera ante la sociedad y que rebasan los filtros que ponen los periódicos, revistas y la televisión.

Hurgar un poco en el ánimo ciudadano, al periodismo libre le permite conocer la realidad de lo que el populacho está percibiendo.

En los municipios, en los estados de la República y al más alto nivel de la nación, hay políticos que están pagando las facturas de lo que le quedaron debiendo a los ciudadanos en su paso por los  cargos a donde muchos llegaron con gran dificultad debido al deterioro de su imagen. Algunos llegan tan escasos de liderazgo que prefieren buscar posiciones legislativas de regalo, de las llamadas plurinominales, porque saben que solo de esa manera podrían llegar.

Agotado su capital político, antes de desecharlos por completo en sus partidos tratan de exprimirlos un poco más, en vez de alentar hacia sus bases nuevos y sanos liderazgos, que sustituyan lo que ya es más una carga para los partidos y no figuras o productos que puedan vender con facilidad ante la sociedad que anhela precisamente eso, hombres y mujeres que sepan fortalecer a sus partidos sirviéndole a la sociedad, que para eso son electos.

EL CASO ENRIQUE PEÑA NIETO Y SU RELACIÓN CON CARLOS SALINAS

Para el sentir de muchos ciudadanos que conocen un poco del quehacer político y la función del gobierno, el poder tras el trono en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es Carlos Salinas de Gortari, y por lo tanto se espera que el actual sexenio termine igual o quizá peor al de Salinas, quien entregó un país hundido en la peor crisis de la historia contemporánea.

La imagen engañosa de Salinas de Gortari se sostuvo en positivo gracias a la complicidad de los medios de comunicación, principalmente los televisivos, hasta que finalmente perdió el poder en 1994 tras la muerte de Luis Donaldo Colosio y eligió a Ernesto Zedillo Ponce de León, considerado el peor error del salinato, pues ni el Presidente se salvó de ser víctima de su sucesor.

Carlos Salinas perdió hasta el porte al dejar la Presidencia y  a los pocos días declararse en huelga de hambre para exigir la liberación de su hermano, Raúl Salinas de Gortari, acusado de enriquecimiento ilícito y de matar a su cuñado Francisco Ruiz Massieu.

Zedillo no accedió a la petición de Carlos Salinas, quien pasó de la vergüenza al destierro durante ese sexenio.

Administraciones federales posteriores atendieron el reclamo de Salinas y liberaron a su hermano bajo el argumento de que no había elementos para su culpabilidad en el caso del asesinato de su cuñado Ruiz Massieu, y después de le siguió por enriquecimiento ilícito, lo que finalmente logró también deslindar y superar, quizá no porque fuera realmente inocente, sino por concesiones de tipo políticas.

Retomando el tema de la administración salinista, su imagen sostenida con alfileres y con miles de millones de pesos que fueron a enriquecer a los medios de comunicación, principalmente los televisivos, al finalizar se desvaneció el castillo que flotaba en el aire donde los mexicanos se soñaban ya en el primer mundo, y no solo eso, su “rey” dejaba el trono para pasar de ahí a la vergonzosa posición de ciudadano común implorando como niño un poco de compasión del nuevo “monarca”.

De ser cierto que Carlos Salinas de Gortari está detrás del gobierno de Enrique Peña Nieto y éste sigue sus indicaciones al pie de la letra, estaríamos ante un escenario que pinta de gris a oscuro, y quizá lo que está pasando actualmente con su gobierno es producto del mal consejero que lo está influenciando negativamente, de ahí que su imagen podría seguir cayendo sin que nadie pueda detener su deterioro.

MALOVA PREFIRIÓ CUBRIRSE LAS ESPALDAS; TAL VEZ LE FUNCIONE LA TRAICIÓN

En Sinaloa tenemos un gobierno que está por concluir su periodo, a cuyo frente sigue Mario López Valdez, de quien se comenta entre el populacho que está quedando a deber mucho a los sinaloenses que confiaron en él y le apostaron todo en la creencia de que haría un gobierno diferente, de compromiso con el pueblo, lo que no sucedió.

Hay quienes piensan que López Valdez fue producto de la ocasión, de las circunstancias políticas que prevalecían hace seis años y del hartazgo de los sinaloenses de gobiernos priistas que creyeron que actuaría como opositor y no que se haría cómplice de los intereses priistas en Sinaloa y a nivel federal, como finalmente sucedió.

Existe la percepción entre los sinaloense de que Malova, como se le conoce, prefirió aliarse con el priismo a cambio de que le encubrieran sus acciones de gobierno y de guardarle las espaldas al dejar su cargo.

Para muchos López Valdez le quedó a deber al estado, y prefirió cuidar su imagen que cumplirle a los sinaloenses que tendrán que seguir esperando a alguien que si les cumpla, pues el actual y los anteriores, quedaron también a medias en su trabajo gubernamental.

En los municipios quienes siguieron a Malova en la aventura de ser gobierno desde la oposición y prefirieron seguir de frente y con lealtad a los partidos que los cobijaron, están siendo atacados por todos lados, y su imagen se está deteriorando, pues se quiere dejar un precedente para aquellos que en el futuro quieran jugarle las contras al PRI.

Hay quienes creen que el ciudadano común ignora la política de todo a todo, sin embargo más de uno tiene una opinión definida. Sería bueno que se les escuchara. En opinión del escribidor SI HABLA MÉXICO tendría el gobierno una real percepción del sentir social, político y económico de cada municipio, de cada estado y de todo el país.

 

 

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