AL PUNTO

Por. Isidoro Valenzuela

Toda una vida de esfuerzo y perseverancia. Todo un ejemplo a seguir. Nadie puede negar estos atributos en Chayito Valdez, la Alondra de Orba Bamoa, de Guasave, Sinaloa.

Cuanto orgullo deben tener sus coterráneos, pero principalmente aquellos que estuvieron tan cerca de ella en toda su trayectoria, aún aquellos que le sirvieron de piedra de tropiezo e intentaron cortar sus alas en sus aspiraciones de alcanzar las alturas, y que pusieron en riesgo sus sueños juveniles.

No es fácil para alguien que viene de muy abajo en la escala social y económica, llegar a sobresalir como lo hizo en el ambiente artístico esta mujer.

Es un acto de justicia reconocer a la artista sobresaliente, a la que salía al escenario a entregar su alma en cada canción; a la que hacía llorar con esos cantos que desgarraban el corazón de hombres y mujeres cuyas letras encajaban exactamente con su fracasado amor o hablaba de injusta traición y otros sentimientos encontrados.

¿Cuántos corazones estrujados dejó a su paso en cada presentación Chayito Valdez? Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que fueron miles.

Pero más que referirnos a la artista, el que escribe quiere profundizar en la mujer, pues artistas que han sobresalido en México son muchos, y cada uno tiene su propia historia, su propia trayectoria, sus obstáculos, sus fracasos, sus caídas y sus levantadas.

Decir que Chayito Valdez tuvo un lugar especial en el  medio artístico, sale sobrando, pues miles y miles de seguidores respaldan su trayectoria. Miles de personas tienen como algo muy valioso aquellos discos chicos y grandes como colección, y en algunos hogares todavía se escuchan sus discos, algunos ya muy rayados, y tantos fans conservan su música en USB o memorias y en archivos computarizados.

Como legado para la humanidad hay que resaltar las raíces y las dificultades que debió enfrentar y resolver.

Cuántas veces cayó en su recorrido hacia la fama; cuánto rechazo obtuvo de disqueras; cuantas presiones de la familia, de sus padres, de sus seres queridos que intentaron atarla para evitar que continuara su vuelo nuestra Alondra.

Cuántas mujeres y cuántos hombres renuncian a sus sueños al primer obstáculo, al primer rechazo, a la primera contrariedad. Cuántas mujeres abandonan sus aspiraciones al ser presionadas por su esposo, como en dos ocasiones le pasó a Chayito Valdéz en su vida amorosa.

Claro está que no es fácil tomar decisiones en escenarios complicados, y casi puedo asegurarlo, a Chayito le costó lágrimas someter a su corazón en aras de lograr su sueños, porque para muchos no fue un secreto sus lamentos por su gran amor, al que tuvo que renunciar, pues no tuvo alternativa.

A gritos y muchas veces con llantos, Chayito Valdez dejaba salir de lo más profundo de su corazón su dolor por la pérdida de su enamorado, ese que no la comprendió en sus aspiraciones de hacer realidad lo que hoy se le está reconociendo a nivel nacional e internacional.

Aún así, en medio del dolor que trasmitía en cada canto y que muchas veces eran experiencias propias de Chayito, o que encajaban con su vida amorosa, al cantar lograba penetrar y sacar de lo más profundo de miles de corazones sufridos, ese sentimiento de rebeldía de miles que asistían a sus presentaciones y que compartían el mismo sentir amoroso de la Alondra.

Un barrio guasavense la vio crecer, muy cerca del puente vado que conecta a la cabecera municipal con Callejones de Guasavito.

Ese mismo barrio vio a una pequeña esforzada, con aspiraciones de una vida mejor, con deseos de salir de ese cinturón de miseria donde la droga, el alcohol y el pandillerismo de su época, se hizo presente.

Muchos desperdiciaron su vida en aquel barrio. Otros lucharon tratando de salir adelante, y lo lograron a medias a través de la música.

Salir de un barrio conflictivo donde la pobreza se enseñorea, no es fácil, y se requiere de una voluntad inquebrantable, como la mostrada por Chayito Valdez, y ese es un legado que deja no solo a los guasavenses, sino al mundo.

Como ella, hay otras mujeres más que han puesto muy en alto el nombre de Guasave, y seguramente habrá otras más que lo hagan en el futuro.  Este momento y este espacio le corresponden a la Alondra de Orba Bamoa, como un homenaje muy merecido.

 

 

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