Por: Isidoro Valenzuela

La disolución de la Alianza PAN-PAS tiene dos interpretaciones, ambas factibles.

Una de ellas es la muy probable consigna hacia la dirigencia nacional del PAN en el caso Sinaloa, por una línea para muchos demasiado visible y que viene desde Los Pinos, para allanarle el camino al candidato adoptivo del PRI, el militante del Partido Verde Ecologista de México, Quirino Ordaz Coppel, quien va prestado por los verdes para que recupere para el PRI a Sinaloa de manos de los opositores que le arrebataron el poder hace seis años con Mario López Valdez.

Qué capirotada cocinó esta vez el PRI, presentando un candidato simpatizante a quien le prestan las siglas por órdenes de quien usted ya sabe, y si no, con seguridad se lo imagina, para que le devuelva al revolucionario el orgullo perdido.

Para muchos esta designación fue la más inadecuada para el PRI en Sinaloa, sin embargo estaba visto que tenían plan armado de hacerlo ganar a como diera lugar, y harían y por lo visto seguirán haciendo todo lo que consideren conveniente a sus planes, quitando todos los obstáculos que se presenten en el camino hasta salirse con la suya.

Una de los obstáculos que parecían insalvables ya se lo quitaron al verde Quirino Ordaz Coppel, la disuelta Alianza del PAN- PAS, aunque para ello tuvieran los azules que hacer el ridículo de su vida, disolviendo por Fast Track o via rápida, el Comité Directivo Estatal, que encabezaba Adolfo Rojo Montoya, cuya dirigencia se había mantenido intachable hasta que se presentaron las inconveniencias para el PRI y su “ciudadano simpatizante” a quien, como pre candidato tenía rasgos de debilidad y que iba derechito a perder la elección para gobernador el 5 de junio próximo.

No quiso pasar otra vergüenza el PRI y está recurriendo a todo lo que está a su alcance para hacer llegar primero a la meta a su competidor.

De ganar el PRI con su “simpatizante” Quirino Ordaz, con lo que evidenció que la caballada con la que cuenta en su cuadra, está muy flaca, a estas alturas de la carrera a los ojos de muchos queda la impresión de que quien ganará, si es que ganan, serán quienes están tras bambalinas y que mueven los hilos del poder para satisfacer ciertos caprichos de alguien con un interés muy especial y muy personal.

LA OTRA ARISTA

Para otros muchos, lo que pasó con la Alianza PAN-PAS simplemente tenía que pasar, pues las posturas de uno y otro lado eran incompatibles, pues de ambos lados prevaleció siempre el interés de quedarse con la candidatura a Gobernador, y de no ser como lo tenían pensado y planeado,  pues simplemente renunciar, como finalmente sucedió esta semana.

Hay quienes creen que Melesio Cuen Ojeda estaba dispuesto a mantener la Alianza siempre y cuando él fuera el candidato a Gobernador.  Igual opinan que del lado de Acción Nacional en Sinaloa había esta misma postura y que por lo tanto no tenía puerto de amarre esta Alianza.

Cierto o falso, a lo más que podemos llegar en este espacio es a plasmarlo, y usted amable lector, adopte cualquiera de estas versiones, o quizá tenga la suya propia.

En el PAN nacional deben estarle presentando estos resultados, y diciéndole al que manda, “S´ordenes jefe, orden cumplida”.

Por el lado del PRI debe haber fiesta, y más de uno sabe a quién le deberán el triunfo del PRI de ganar su candidato “ciudadano simpatizante”, pues la pólvora estatal está apagada con el baldazo de agua fría que les echaron a las figuras que se creían relevantes y que quedaron regados por los suelos, avergonzados y humillados con la decisión tomada en el caso Sinaloa.

Al interior del PAS se reagrupan y arman su plan para presentar la batalla electoral que se avecina, y para quienes creen que con esta acción ya el PRI tiene seguro el triunfo, se equivocan de pe a pa, pues seguirán las sorpresas, y muy probablemente le favorezca al PAS el entreguismo del PAN, para ir por todo el pastel.

Sin darse cuenta se crearon condiciones para que un solo partido estatal, de reciente creación, como es el caso del Partido Sinaloense, agrave la afrenta que tanto le ha dolido al PRI en los últimos seis años, y le arrebate el poder otros seis años.

Lo único cierto es que la moneda sigue en el aire y aún no hay nada para nadie y todos tienen posibilidades.

 

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