Por: Horacio Miranda
Con decisión y transparencia, el gobierno municipal enfrenta los errores heredados en la calle Cuauhtémoc para garantizar una obra de calidad real
La calle Cuauhtémoc no está simplemente en reparación; está siendo desenterrada, literalmente, junto con las omisiones y deficiencias de una administración que ya se fue, pero que dejó huellas profundas, escondidas bajo el concreto. Hoy, más que una vialidad cerrada, lo que se abre es una discusión incómoda pero necesaria: cómo se construye, cómo se supervisa y, sobre todo, cómo se heredan los errores públicos.
En un ejercicio inusual y digno de reconocer la administración actual decidió enfrentar el problema de frente. Lejos de encubrir, expuso con claridad los vicios ocultos encontrados en la rehabilitación de esta arteria principal entre las calles Madero y Carrasco, en pleno centro de Guasave.
Lo hicieron con transparencia: realizaron un recorrido técnico con representantes de Obras Públicas, Jumapag, el Órgano Interno de Control y medios de comunicación. Lo que encontraron no fue menor: descargas sanitarias incompletas, conexiones mal hechas, tuberías viejas, válvulas dañadas y un drenaje que en algunos puntos fue invadido por raíces de árboles. Todo eso, en una obra que se había reportado como terminada y pagada.
Es decir, lo que debió ser una calle nueva, lista para usarse, resultó ser una promesa mal ejecutada que estaba destinada a fallar en el corto plazo.
El director de Obras Públicas, Rael Rivera Castro, fue claro: para corregir lo que no se hizo bien antes, se tendrá que romper lo ya avanzado. Banquetas y guarniciones serán retiradas, tuberías reemplazadas y válvulas reinstaladas, lo cual implicará una modificación del proyecto original y un incremento en la inversión de 1.1 millones de pesos adicionales sobre el presupuesto inicial de 7.2 millones.
Pese al sobrecosto, el gobierno municipal no ha titubeado. La instrucción ha sido precisa: resolver de raíz los problemas, aunque eso implique rehacer parte del camino ya andado. La idea, según palabras de la alcaldesa Cecilia Ramírez, es no heredar a Guasave una obra frágil y con fecha de caducidad anticipada.
El caso se ha manejado con responsabilidad. Se elaboró una minuta oficial que documenta las irregularidades, y se presentará al Cabildo una solicitud formal para ampliar el presupuesto. Además, se está trabajando a ritmo acelerado, con jornadas de 12 horas diarias por parte de la empresa contratista, para no afectar los tiempos de entrega, a pesar de las lluvias que pudieran entorpecer los avances.
También se tomó la decisión técnica de instalar dos nuevas líneas de agua potable, lo que permitirá reducir la longitud de las tomas domiciliarias y evitar futuras fugas. Esta acción no solo es una corrección: es una mejora que anticipa necesidades a mediano plazo, una señal de que la obra no solo busca reparar, sino superar lo que se tenía planeado.
La ciudadanía, mientras tanto, tendrá que adaptarse temporalmente a la suspensión del servicio de agua potable, que se realizará en horarios nocturnos y con previo aviso. Una molestia que, aunque incómoda, forma parte del costo de hacer las cosas bien.
Lo importante es que hoy el gobierno no guarda silencio, no esconde lo que encontró ni busca disfrazar errores del pasado. Ha tomado una postura clara: resolver, corregir, y sobre todo, documentar. Porque cuando las fallas se enfrentan con verdad y decisión, se transforma el problema en oportunidad. En este caso, la oportunidad de demostrar que la administración pública puede y debe actuar con transparencia, autocrítica y sentido de responsabilidad.
Lo ocurrido en la calle Cuauhtémoc es una llamada de atención para todos: para los que construyen, para los que vigilan y también para los que eligen. La obra mal hecha tiene consecuencias, y si hoy estamos rompiendo pavimento es precisamente porque alguien, en su momento, decidió cubrir errores con concreto.
Pero esa historia puede terminar distinto. Todo depende de cómo se actúe ahora. Y, hasta el momento, el gobierno de Guasave está dando señales de que sí se puede hacer diferente.


