Por: Isidoro Valenzuela

Qué show se está armando con eso de la elección del candidato a gobernador por el PRI. Para empezar nadie ha comprado la idea de que el candidato oficial de Los Pinos no es Jesús Vizcarra Calderón, y él mismo va dejando evidencias a su paso de lo contrario.

Está claro que el equipo del que manda en Los Pinos ha hecho su trabajo, y también que el enemigo que le impide a don Chuy Vizcarra alcanzar la gobernatura, incluyendo la que ya perdió y que está por terminar, es… Jesús Vizcarra Calderón, y tiene que hacer algo al respecto porque este camino que escogió definitivamente le dificultará sus éxitos políticos.

No puede buscar mayor y más severo oponente a sus propósitos personales que él mismo.

Una pregunta que seguramente anda en la mente de muchos, incluso muy cercanos al señor Vizcarra, ¿no habrá alguien con suficiente talento y con visión de futuro que le aconseje lo que sí y lo que no es adecuado hacer en ciertas circunstancias?.

¿No habrá un consejero de sus confianzas que le haga ver que no es lo mismo tratar con sus empleados en sus negocios, a tratar con políticos de primer nivel en Sinaloa, quienes lo conocen muy bien y debido a su carácter arrebatado y violento, le están poniendo las cruces?.

Alguien que le explique que la política es la habilidad o diplomacia para tratar a la gente o dirigir  un asunto y conseguir un determinado fin, y que es, además de una ciencia, es el arte de gobernar; la cortesía y buen modo de comportarse.

Que lo lleven al Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española y lea los sinónimos que hay sobre política, de los cuales hago referencia, por si quiere leerlos: Tacto, diplomacia, sagacidad, táctica, habilidad, cortesía, urbanidad, finura, buen modo…

A veces el ser humano por sí mismo no alcanza a ver sus defectos y sus equivocaciones, y si don Jesús Vizcarra no abre su mente y su corazón a que alguien haga una valoración constante de sus acciones y se lo haga ver, va a seguir siendo su propio enemigo a vencer en política.

Evidentemente el señor necesita ir moldeando su carácter, por su propio bien, o de plano alejarse del escenario de la política, que por lo visto y por su forma de tratarla, no es para él.

Con seguridad debe traer atravesados a los ex gobernadores Francisco Labastida Ochoa, Antonio Toledo Corro y a Juan S. Millán; y debe haber alimentado en su corazón el especial odio hacia Mario López Valdez por haberle “jugado la contra” y quitado de las manos la gubernatura de Sinaloa.

Que cómo se puede afirmar eso; muy simple; ese sentimiento le aflora en instantáneo en cuanto de tratar con ellos se trata. Si no lo creen pregúntele al señor Manlio Fabio Beltrones, presidente nacional del PRI, a quien le echó a perder un trabajo de verdadero oficio político realizado con el gobernador actual de Sinaloa, Mario López Valdez.

Como dicen en el campo, Vizcarra “le pateó el tapanco”, pues. No tomó en cuenta que don Manlio, a quien hay que reconocerle su excelente oficio político, debió bajar de su pedestal del PRI para tratar un asunto tan importante con un viejo amigo, Malova, al que convenció que dejara por un momento su posición de privilegio, para dialogar con Vizcarra Calderón.

La gente de don Jesús Vizcarra se habrá de preguntar, “bueno, ¿quiere o no quiere ser gobernador de Sinaloa, pues”?.

Por los comentarios a favor y en contra del berrinche que hizo Vizcarra ante Beltrones Rivera, se deduce que continuar con la misma línea de plano ya no es tan conveniente para el PRI y para el que manda en Los Pinos, por una razón muy poderosa: Si hace seis años se arriesgaron a jugarse el todo por el todo Malova y sus impulsores priistas, ahora no dudarán en lo mismo y recargado.

Está visto que los priistas “reaccionarios” que empujaron el proyecto Malova no son el problema y que aceptarían una propuesta de Los Pinos diferente a la figura de Jesús Vizcarra Calderón, con quien de plano les resulta imposible entenderse.

Al propio Beltrones debió quedarle claro que esta confrontación donde una de las partes no abre los canales de un posible entendimiento, no tiene futuro.

A estas alturas y ante la presión de los tiempos para la elección del candidato a gobernador de Sinaloa por el PRI, quizá tengan que buscar otra opción, o bien jugar con ese candidato, a como él quiera y mande. Si señor.

Vizcarra no sería mal gobernador de Sinaloa, e incluso me gustaría a futuro como candidato a la Presidencia de la República, ya que tiene amigos en la política que le quieren, y le quieren bien, porque se lo han demostrado. Si lo dudan, pregúntenle al mismo Presidente de México, Enrique Peña Nieto.

Sólo tiene que entender que el oficio de la política requiere de un carácter especial, de cierta habilidad, de sutileza y finura, contrario al carácter que requieren los negocios de la ganadería y la agricultura, donde se puede dar los lujos que quiera, incluso hasta el de humillar, y se lo pasan, porque es un trabajo entre rudos.

El buen político debe ser sensible a las necesidades de los demás, pues desde cualquier puesto de gobierno se ejerce una paternidad hacia los necesitados y se es guía de los que tienen inversiones para que estos sigan prosperando.

Un político debe tener el valor de saber perdonar y la humildad para reconocer sus equivocaciones y pedir perdón.

Si bien se requiere ejercer una autoridad a veces extrema en algunos asuntos, el buen político debe saber discernir entre una postura u otra.

Contrate uno, dos o más asesores políticos, y tenga la humildad y la paciencia de escucharlos, y deje ya de creerle a los “sigue-rollos” de siempre, que no le dejan ver la realidad de su entorno, y de su presente y futuro político.

Si despierta a esta opinión a tiempo y logra recomponer las cosas y gana la candidatura y la gubernatura este año, bien por usted, y si no lo logra, tendrá seis años para, con un Jesús Vizcarra renovado, dentro de seis años pueda lograr su gran anhelo, y que sus más duros detractores le levanten la mano. Se vale intentarlo.

 

 

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