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Por: Isidoro Valenzuela

Cuanta paciencia e inteligencia debe tener el político para prevalecer, no cabe duda.

Los tiempos traen tiempos,y entre tiempo y tiempo se crean ciertas condiciones o circunstancias en que el ser humano tiene que tomar decisiones que van a impactar su vida en forma positiva o negativa, pero no puede eludir su responsabilidad y tiene que asumir una postura, pues aún el no decidir nada y querer mantenerse al margen es una decisión.

Hay dos actores políticos que quiero citar en este espacio; el primero es el alcalde Armando Leyson Castro, quien se encuentra entre la espada y la pared, y el segundo el gobernador Mario López Valdez.

Por un lado está el proyecto de familia que desde hace tiempo estuvieron acariciando la idea de que uno del clan Leyson lo sucediera en la alcaldía al término de su mandato, para lo cual hicieron el trabajo político correspondiente, y por el otro está la presión de los grupos políticos priistas y del Nuevo Alianza a quienes no les conviene que esto suceda.

El alcalde sabe perfectamente que no puede desoír a la familia y que lo mejor sería para él y para todos los del clan que José Luis Leyson Díaz, hijo de su hermano del mismo nombre, y de la señora Consuelo Díaz de Leyson, lo suceda en la presidencia municipal, aunque solo sea por dos años, como viene por ley el periodo que sigue de alcalde, y cuatro años el periodo de Gobernador, por única vez.

En mi escasa “entendedera” puedo aventurar que esto es lo que podría estar deteniendo la designación de candidato a Alcalde en Guasave por parte de los aliancistas del PAN-PAS, y ante la indecisión el populacho está que se come las uñas, y a los opositores del PRI-PANAL les ha quitado el sueño, se comen las uñas de la curiosidad y los más rabiosos y desesperados están a punto del infarto.

Las Elecciones de esta año han llevado al sinaloense de sorpresa en sorpresa, y como nunca están creadas las condiciones para que el poder en Sinaloa siga en manos de los opositores del PRI, a quien le están jugando en su mismo estadio, con su misma pelota y con sus mismas jugadas.

Cada uno de los grupos está aplicándose a fondo para evitar que el contrincante le gane, pues van ambos por todas las canicas en el juego por la gubernatura y por las alcaldías.

En los municipios donde gobiernan opositores al PRI este moviliza a sus gentes para hacerle la vida de cuadritos al alcalde para evitar que agarre vuelo y frenar cualquier decisión que tome, como la crucial relacionado con su sucesor, pues quieren un contrincante débil para la candidata priista Diana Armenta, quien ya fue derrotada en su anterior inmediata candidatura a diputada federal, y obviamente puede ser esta elección su sepultura política, y con ella arrastrar a su benefactora, Diva Gastélum Bajo y al mismo partido que la postula.

En otras palabras, para el PRI y su candidata no hay mañana; o gana o gana la alcaldía, por lo que tiene que meterle todos los kilos al asador y dejar de asumir tufos de invencible como los que traspiraba hasta hace tres años.

¿Es válido que el PRI movilice a Síndicos afines y regidores y haga un plantón de protesta por primera vez en la historia política de Guasave contra el gobierno local?, claro que es válido, pues tiene que defender sus intereses y tratar de recuperar sus espacios de poder perdidos.

Así lo han hecho siempre todos los opositores, pues no les queda de otra.

La pregunta obligada sería ¿tanto le temen que sea el sobrino del alcalde el candidato de los aliancistas que tienen que llegar a exponerse al escarnio público?, porque nadie se cree ese cuento de que lo hacen solamente en demanda del pago de sueldos no cubiertos.

Porque en comentarios por separado los “movilizados” dejan entrever que se trata de indicaciones de sus líderes de partido que incluso están siendo monitoreados como si quisieran probar su lealtad al PRI.

Está claro que no corresponde a los opositores cuestionar las decisiones que tomen sus adversarios políticos, y si existiera alguna oposición al proyecto de que sea José Luis Leyson Junior el candidato a alcalde, le corresponde a los aliancistas del PAN y PAS cuestionarlo y finalmente decidirlo, y eso no está sucediendo.

La tinta está corriendo en la prensa impresa y mucha saliva lubricando gargantas en los medios informativos hablados sobre los pro y los contras que está enfrentando el alcalde Armando Leyson, y recomendando que tome una decisión u otra, principalmente que se renuncie a la idea de que el sucesor sea su propio sobrino.

En el cernidor está quedando el Director de Salud Municipal, Jesús Antonio Quiñónez Arredondo, cuya obra social resulta incuestionable a la sombra de su mentor el Dr. Raúl López.

De tener los Leyson que modificar su decisión respecto al Junior José Luis, se cree que aún tienen esta carta por jugar bajo la manga, con la que pudieran ganarle a los de enfrente, siempre y cuando se mantenga la idea de irse en alianza con el PAS, porque si la juegan solos con el PAN todo se les complica, y las posibilidades de ganar se reducen ampliamente. 

 

 

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