Subir a un niño a un automóvil sin el asiento especial adecuado a su edad, peso y talla, no es solo una imprudencia, es una omisión que puede costarle la vida.

Expertos en seguridad vial y autoridades de tránsito advierten que, aunque en muchos hogares aún se minimiza el uso de sillas de retención infantil, estos dispositivos, representan la diferencia entre la vida y la muerte en caso de accidente.

La seguridad de un niño no puede estar sujeta al llanto, al apuro o a la incomodidad del momento. Colocar al menor en su silla especial, incluso para trayectos cortos, es una medida esencial.

Si los brazos de un adulto fueran suficientes para proteger a un niño durante un accidente, la industria automotriz no invertiría millones en sistemas de seguridad”, señalan especialistas.

Uno de los errores más comunes es retirar la silla porque “no cabemos todos” o porque “el niño puede ir en las piernas de alguien”. Sin embargo, está comprobado que en un impacto, el cuerpo de un adulto no tiene la fuerza suficiente para retener a un niño, y el riesgo se multiplica exponencialmente si se viaja sin protección adecuada.

La ley en México dice  de

acuerdo con la normativa vigente que los niños menores de 12 años no deben viajar en el asiento delantero, salvo contadas excepciones.

•La parte trasera del vehículo es el lugar más seguro, especialmente si el automóvil está equipado con bolsas de aire frontales.

•El uso de sistemas de retención infantil (como sillas, boosters o elevadores) es obligatorio y debe adecuarse a la edad, peso y estatura del menor.

•Las infracciones por no cumplir estas normas pueden derivar en multas y pérdida de puntos en la licencia de conducir.

Consideraciones clave:

•Edad y estatura: Un niño debe medir al menos 1.35 metros para utilizar cinturón convencional con seguridad.

•Excepciones: Si el vehículo no tiene asientos traseros o no se pueden instalar sillas, el menor puede viajar al frente siempre y cuando utilice un sistema de retención adecuado.

•Prioridad: Si no hay espacio para todos los pasajeros con seguridad, debe buscarse otra alternativa de transporte.

El llamado es claro: los niños dependen por completo del nivel de responsabilidad de los adultos a su cargo. Ante cualquier trayecto, no importa si es corto o largo, el mensaje es uno solo: la silla infantil no es opcional. Es una obligación moral y legal.

 

 

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