Por: Mario López Berrelleza

Que escenas de tristeza, de desespero y de rabia se miran todos los días al ver la lucha constante de los hombres del campo para recibir las miserias del gobierno federal.
Qué triste es ver como piden solo las limosnas de un presupuesto archimillonario que se gasta en su inmensa mayoría en obras rimbombantes y superfluas que solo ayudan a elevar el ego y la soberbia del gobernante en turno y sus respectivos achichincles.
Y para no ir tan lejos – Ya ve Usted que a cada rato suben los combustibles- ahí está la obra del TREBOL en la entrada norte de Los Mochis, obra tan largamente “anhelada” por varios vivillos que se hicieron ricos con la misma y que solo sirve para enaltecer a ellos mismos presumiendo obras banales como la comentada.
¿Qué nos deja el Trébol? Nada de que presumir, simplemente una obra más de relumbrón que se hace en Los Mochis. Así como lo es el Centro de Usos Múltiples, el Museo Trapiche y el Teatro de la Ciudad, obras que por cierto, ya son manejadas por los hombres y mujeres ricachones de la ex cañera ciudad, mediante negociaciones tramposas y con dolo en perjuicio de una sociedad harta de tantas corruptelas.
Así es el Trébol, obra que por cierto, usa tecnología de hace 50 a 60 años y que ni gracia tuvieron –Porque de seguro les faltó más presupuesto, pues la cantidad cercana a los 500 millones es poco- el adecuarla a los tiempos modernos de tecnologías en estructuras carreteras y puentes vehiculares.
Más todo ello raya en nada cuando te das cuenta de que el campo mexicano no le importa a nuestros gobernantes.
Lo tienen prácticamente abandonado y al borde del colapso. La cantaleta es la misma de siempre: “No hay dinero” y el que había “ya se ocupó en otras cosas”.
Son miles y miles de productores que viven en la zozobra y de no saber si el día de mañana podrá sembrar su tierra y producir los alimentos que el humano necesita.
Pero eso sí, miles de millones de pesos se presupuestan cada año disque para el campo. ¿En dónde está ese dinero? Son muchas las dependencias de gobierno dedicadas a la agricultura y ninguna de ellas representa un alivio para los productores agrícolas.
¿Hasta dónde se podrá estirar la cuerda de desigualdad entre la inmensa mayoría de los mexicanos y los hombres pudientes del poder gubernamental? No lo sé, pero lo que sí sé, es que a esto no le queda mucha cuerda, pues la misma ya no da para más.
Por lo pronto, los campesinos siguen pidiendo les paguen los apoyos comprometidos por los hombres del gobierno… palabra que por cierto, no existe, pues los hombres del poder son muchos pero no cuentan nada.
PD. Que se sigan construyendo las obras de relumbrón, pues de pérdida cuando se venga la carencia de alimentos, ya tenemos a que echarle mordidas y mitigar el hambre.

(malobe01@gmail.com)

 

 

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