El Panteón Municipal de Guasave permanece en condiciones deplorables, reflejo de un prolongado abandono por parte de las autoridades locales. Basura, ramas secas, escombros y maleza invaden los pasillos, mientras las instalaciones presentan un claro deterioro sin que se vea voluntad por atender la problemática de fondo.
La limpieza es prácticamente inexistente, ya que aunque en ocasiones se envían cuadrillas de trabajadores, la recolección es superficial y no resuelve la falta de mantenimiento estructural. Las tumbas están rodeadas de desechos y los accesos lucen deteriorados, lo que dificulta el paso a personas mayores y con discapacidad.
Además, el cementerio carece de un sistema de iluminación funcional. Muchas de sus áreas permanecen completamente a oscuras durante la noche, lo que representa un riesgo para quienes acuden en horarios vespertinos. A esto se suma la presencia de personas en situación de calle y reportes de saqueos en algunas tumbas, lo cual ha obligado a reforzar mínimamente la vigilancia, sin resultados visibles.
Por si fuera poco, hay un alto número de tumbas que tienen décadas sin ser visitadas. Aunque las autoridades han propuesto en varias ocasiones un reordenamiento que implicaría la exhumación de restos olvidados, dicho plan se mantiene en el papel y sin avances concretos. Se estima que hasta un 40% del espacio del camposanto podría estar ocupado por sepulturas sin registro actualizado.
El panteón municipal no solo es un lugar de descanso eterno, sino también un sitio de memoria y respeto. Sin embargo, su estado actual refleja indiferencia institucional y falta de compromiso con la dignidad que merecen quienes ahí reposan y sus familias. La ciudadanía exige respuestas y acciones claras antes de que el deterioro sea irreversible.


