Mientras que desde espacios de formación política del partido Morena se habla de humanismo, principios de izquierda y cercanía con el pueblo, en Guasave la realidad cotidiana contradice el discurso oficial.

Calles destruidas, drenajes colapsados, socavones constantes y servicios públicos deficientes exhiben a un gobierno municipal rebasado y desconectado de las verdaderas necesidades de la gente.

El municipio, que debería ser el primer frente de atención ciudadana y el corazón de la transformación, se encuentra sumido en el abandono, sin rumbo claro ni soluciones de fondo.

La administración encabezada por la alcaldesa de Guasave Cecilia Ramírez Montoya parece más ocupada en narrativas y posicionamientos políticos que en gobernar con eficacia desde el territorio.

Hablar de que el futuro está en los municipios resulta vacío cuando no se garantiza lo básico: seguridad vial, infraestructura funcional, atención oportuna y mantenimiento urbano.

El municipio no se rescata con discursos ni con formación ideológica aislada, se rescata con trabajo diario, responsabilidad y resultados visibles.

La cercanía con el pueblo no se presume, se demuestra. Y hoy Guasave muestra una administración distante, lenta y reactiva, que actúa solo cuando la presión social es insostenible o cuando el problema ya se convirtió en crisis.

“El municipio no se transforma desde el aula ni desde el discurso; se transforma en la calle, y Guasave hoy está lejos de esa transformación.”

La ciudadanía no exige retórica ni justificaciones históricas, exige gobiernos que gobiernen, que honren en los hechos los principios que dicen defender y que entiendan que la verdadera izquierda se construye resolviendo los problemas del pueblo, no administrando el abandono.

 

 

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