Para cerrar el año y de manera sorprendente, Martín arriesga su futuro con la última carta que le quedaba, juega hasta el final, renuncia y se va.
Los rumores ya eran fuertes, se decía que en cualquier momento Martín podría abandonar la mesa del juego, sus contrincantes, malos jugadores, habían echo algunos malos movimientos en sus cartas que desde el principio mantuvieron a todos en la raya.
Desde la barra del segundo piso algunos observadores sacaban las conclusiones del juego, para muchos era increíble la manera en que Martín desde el principio cayó en el juego maquiavélico de quienes lo rodeaban.
Desde mucho antes, prácticamente desde el mismo momento en que sé corrió el rumor que Martín participaría en esta jugada, ya varios y varias le apostaban las contras, pero ganada la primera partida, como la yuca muchos se acomodaron en automático.
El abandono y renuncia sorpresiva de Martín como actor principal, indiscutiblemente que alegró a todos los apostadores, pero la estrategia de replegarse no fue para irse, sino para regresar con más cartas y llevarse la segunda ronda de este juego.
Desde el centro del país sus amigos le dijeron que se registrara para el nuevo juego, que en esta nueva partida deberá repartir las cartas, pero para ello debe de escoger muy bien a los nuevos jugadores y evitar la bola de traidores como los que le jugaron las contras la vez pasada.
Martín renuncia, pero no para despedirse, sino para arriesgar su última jugada en la próxima partida de poker, si llegaste hasta aquí gracias, fomentemos la lectura.
¡Feliz 28 de diciembre!


