El Instituto Politécnico Nacional (IPN) da muestras de lo que está hecho, de lo que enseña, de su intolerancia,  de las faltas de empatía y respeto hacia las personas con capacidades diferentes.

De lamentable calificaron algunas personas que una unidad de uso oficial de este instituto, obstruyera por espacio de varias horas una rampa de acceso para discapacitados.

La rampa, debidamente pintada de azul y con su marca de la silla de ruedas, es un espacio que se ha ganado todo aquel ciudadano que está limitado en algunas de sus funciones motrices, pero lamentablemente, llegan ciudadanos con poca masa encefálica y haciendo valer su irresponsabilidad las bloquea.

Tal es el caso de esta vehículo asignado al personal o algún directivo del Politécnico Nacional, un Instituto de nivel nacional que tira por la borda su educación hacia los demás.

Paradójicamente, mientras este automóvil obstruía a la vista de todos el acceso a los Discapacitados en Guasave, en la capital del Estado Culiacán, La Dirección de Vialidad y Transportes celebraba unas alianzas estratégicas de las organizaciones del transporte público con especialistas del Centro de Vinculación y Desarrollo Profesional -Unidad Los Mochis- del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

En esa asesoría el IPN les planteaba a la Unión de Trabajadores del Volante del Norte de Sinaloa (Taxi Ejecutivo) avanzar exitosamente en un proceso de conversión empresarial y prestar ahora un servicio profesional, seguro y de calidad, pero por lo visto, el Politécnico Nacional debe de empezar por sus propios colaboradores para que aprendan sobre el respeto de los espacios y el orden vial.

 

 

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