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 Una nueva indignación sacude al Instituto Mexicano del Seguro Social, específicamente en la clínica número 32 de Guasave, donde derechohabientes denunciaron el sellado total de los baños en el tercer piso, área que concentra a un importante número de pacientes hospitalizados.

A través de videos enviados a la redacción de El Comunicador, se constató que los sanitarios permanecen clausurados, sin explicación visible ni alternativas inmediatas. Esta situación obliga a pacientes muchos en condiciones delicadas y a sus familiares a trasladarse hasta el cuarto o quinto piso para poder cubrir una necesidad básica, evidenciando un trato indigno y una alarmante falta de sensibilidad institucional.

La medida ha generado molestia generalizada, pues no se trata de un hecho aislado. Las quejas contra el servicio en este hospital se han acumulado en los últimos meses, exhibiendo deficiencias recurrentes que van desde la falta de atención oportuna hasta condiciones inadecuadas en infraestructura.

Resulta inadmisible que en una institución pública encargada de garantizar la salud y el bienestar, se vulneren derechos elementales de los pacientes. El cierre de sanitarios en un piso hospitalario no solo refleja desorganización, sino una grave omisión que pone en riesgo la dignidad y la salud de quienes dependen del servicio médico.

Ante este escenario, es urgente que autoridades del Gobierno de México y del sector salud estatal intervengan de manera inmediata. No basta con explicaciones: se requieren soluciones concretas, sanciones a los responsables y acciones firmes que frenen el deterioro en la atención médica.

La exigencia es clara: respeto, condiciones dignas y un sistema de salud que funcione. La paciencia de los derechohabientes está al límite. 

 

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