AL PUNTO

Por. Isidoro Valenzuela M.

La Reforma Educativa que presume el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es más bien un ajuste de cuentas con grupos disidentes de este sector ligados con partidos opositores al PRI en nuestro país.

A la vista de los mexicanos está un gobierno aparentemente preocupado por la educación, cuando la realidad es otra; se están aprovechando las carencias de antaño para justificar acciones violentas contra estos grupos que se oponen a darle votos al PRI en las urnas en cada elección y si pone en evidencia la corrupción de los estados de la República donde están movilizándose.

Está más que claro que lo que se quiere es alinear políticamente al magisterio a los intereses del gobierno y de su partido, el Revolucionario Institucional.

Muy en poco tienen los gobernantes la necesidad de mejorar la educación en el país, y la prueba más palpable es el modelo educativo que están impulsando, que atenta contra los valores más elementales de los mexicanos, ya que los degrada, al exponerlos a temas como la sexualidad temprana, presentando ante niños de primaria gráficas y textos que está alentando su precocidad, y al mismo tiempo favoreciendo la pornografía infantil “legalizada” en las escuelas.

Y obviamente en las aulas los maestros le ponen de su cosecha y animan a los jovencitos a tener sexo responsable, aclarándoles que no es malo hacerlo, y muchos de ellos y ellas lo han tomado en serio.

Eso es solo uno de los puntos de referencia de la tan cacaraqueada Reforma Educativa del actual gobierno, que por cierto ya ha costado varias vidas y miles de millones de pesos en pérdidas económicas.

Está claro que al interior del  magisterio lo que se quiere por parte del gobierno es tener un control político total, donde le aporten como antaño los maestros tantos votos como el número de integrantes registra el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Para muestra otro botón. Lo que sucedió con Elba Esther Gordillo no fue otra cosa sino un ajuste de cuentas por su osadía de crear su propio partido político, con el cual empezó a presionar al gobierno priista exigiéndole beneficios de todo tipo, y no solo eso, Gordillo Morales se fue creciendo políticamente a los ojos de los priistas y del gobierno, al grado de ser factor  decisivo en las elecciones en los estados del país y en la elección de presidente de la República, de ahí que se convirtió en una piedra en el zapato del gobierno y decidieron mejor sacarla del juego.

Claro que Elba Esther Gordillo sabía a lo que se exponía y que no debía jalar demasiado la cuerda, pues se rompería. Al final no midió bien los tiempos ni las sazones de la política y pasó lo que ya se sabe; a tal grado llegó su osadía que fue a parar a la cárcel.

Que incurrió en corrupción; que robó a los maestros sus ahorros; que hizo esto y lo otro, muy probablemente sí, y hoy lo hace otro en su lugar, pero eso no fue lo que la llevó a estar tras las rejas; fue su desafío al poder presidencial.

Consciente de la fuerza electoral que le significaba el control del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la señora Gordillo llegó al grado de ofrecerse al mejor postor, en otras  palabras, le hizo llegar al PAN y al PRD propuestas de alianzas políticas para definir elecciones en entidades del país, y se cree que también buscó una alianza de facto con Andrés Manuel López Obrador cuando este buscó la presidencia de la República, quien la rechazó, por no querer ser parte de la corrupción en México que ya es un escándalo internacional, por lo que le están exigiéndo al presidente Peña Nieto que se legisle para detener tanto enriquecimiento inexplicable de políticos.

UNA VERDADERA REFORMA EDUCATIVA DEBERÍA CONTEMPLAR un deslinde del magisterio de la política. Que los educadores se dediquen a lo suyo, y si quieren incursionar en la política, que renuncien a su trabajo en el magisterio, que dejen su plaza a otros que si tengan vocación para educar, y queden así en libertad para ser electos, no que actualmente pueden ser candidatos sin dejar de percibir sus sueldos, siempre y cuando le sirvan a los intereses del PRI y del gobierno.

Zapatero a tus zapatos. Si en realidad el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto está interesado en mejorar la educación, tiene que separar a los maestros de la política, y dejarlos en libertad para que voten por los candidatos o los partidos políticos que quieran, porque en la actualidad carecen de esta libertad en el magisterio.

Hacerlo obligaría a los gobernantes en todos los niveles a ejercer su función con honestidad, sirviéndole realmente a la sociedad y someterse al escrutinio de los electores en procesos verdaderamente democráticos, y eso no quieren aceptarlo en el PRI, de ahí que prefieren mantenerse atados a modelos caciquiles del pasado.

Como patrón, el gobierno está ejerciendo actualmente un cacicazgo férreo y por ello se están presentando tantos enfrentamientos estériles, pues de antemano se le puede adelantar al Ejecutivo Federal que la violencia es lo menos aconsejable en sus afanes de alinear a los maestros disidentes a sus intereses presidenciales priistas. De hecho su popularidad ha disminuido no solo en México, sino en el exterior.

La rectoría del gobierno en áreas como la educativa, la salud, la agrícola, la pesca, etcétera, debiera estar desconectada del interés de monopolizar el poder a través de los partidos políticos, sin embargo para que esto suceda faltan años luz en México.

UNA VERDADERA REFORMA EDUCATIVA DEBIERA CONTEMPLAR también un cambio de enfoque en los temas a tratar en las aulas.

A un país como el nuestro, que ya evolucionó socialmente lo quieren mantener atado a esquemas educativos de servidumbre, no al de una visión empresarial, financiera, científica y tecnológica, y se siguen preparando administradores de empresas, empleados de negocios, prestadores de servicios agrícolas, mineros, pesqueros, y en tecnologías.

La educación pública se distingue por su escasa calidad comparada con la educación privada, ésta última apartada para un sector privilegiado, a quienes se les inculcan ideas progresistas, empresariales, en tanto a los primeros los mantienen todavía encajonados en sus limitaciones, a sabiendas de que cuando dejen las aulas tendrán que salir a toparse con la escasez de oportunidades de trabajo y que terminarán en campos agrícolas trabajando al salario mínimo o en algún oficio de sobrevivencia.

México va a seguir sumido en la visión gubernamental de producir obreros para el mundo, pues ese y no otro es el enfoque que le han dado y quieren mantener contra viento y marea  en la educación pública desde preescolar hasta la universidad.

Las carreras universitarias en su mayoría están produciendo empleados y miles de desempleados que no tienen espacios donde ejercer el conocimiento teórico que reciben.

Muchos ingenieros no están encontrando trabajo en el campo, porque está saturado el mercado ya de estos trabajadores.

Muchos de ellos no quieren trabajar en otra cosa que no sea su profesión y están sumándose a la larga fila de desempleados de todo el país. Licenciados trabajando como empleados de mostrador en tiendas.

Cientos de miles de profesionistas están resultando víctimas del sistema educativo mexicano que no les inculcó ideas de independencia ni el desarrollo de su capacidad creativa para que, llegado el momento, al no encontrar empleo en su profesión, pudieran dedicarse a crear empresas por su cuenta.

Una Reforma Educativa debe contemplar no solo poner orden en el desorden existente al interior del magisterio, sino ir más allá, crear un sistema educativo enfocado a producir empresarios con amplia visión, que sean parte del desarrollo del país y no empleados que sean una pesada carga y una preocupación social.

Evidentemente ahí es donde se ha fracasado, pero reformar en bien del país llevaría al gobierno a perder el control electoral que ejerce sobre los mexicanos, y ese es el gran impedimento que frena una verdadera reforma acorde a las necesidades que plantea y exige nuestro país.

 

 

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