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 Por: Isidoro Valenzuela M.

Ya tenía tiempo diciendo que la quería, pero estaba esperando algo Martín Heredia Lizárraga, y como que lo que hacía falta para ponerse en acción, le llegó.

La movilización de Heredia Lizárraga en busca del apoyo de los panistas para la candidatura de la alianza PAN-PAS al gobierno del estado se activó de improviso, y su discurso se escucha fuerte y decidido, como que trae amarrada la postulación por parte de la dirigencia nacional del PAN.

Nada más al escucharlo se pueden aventurar dos interpretaciones:

1.- O está desesperado porque no tiene posibilidades y busca forzar la decisión de su partido a favor, y decidió jugarse el todo por el todo, desatándose las ligaduras que mantienen amarrados a los panistas de todo el país, a quienes, el más mínimo desacato es utilizado para sancionar, para inhabilitar, e incluso la pena máxima, la expulsión, o

2.- Ya le dijeron que él va a ser el candidato oficial y le dio luz verde la dirigencia nacional para que recorra todo el estado para muestrearse y de esa manera darlo a conocer.

Su discurso parece la de un candidato en campaña; ya está presentando un bosquejo de lo que representaría para los sinaloenses si lo hacen llegar al gobierno del estado en la votación del 5 de junio próximo.

Está claro que no tiene consenso al interior del panismo; algunas figuras destacadas al interior del Partido Acción Nacional no lo acompañaron en su gira proselitista por los municipios de Sinaloa; en Guasave brillaron por su ausencia algunos de ellos. Al menos el dirigente local, Noé Molina le dispensó la cortesía de estar con él.

El activismo político de Martín Heredia de última hora, casi en la hora fatal para elegir al candidato a gobernador de la alianza o Coalición PAN-PAS, nos lleva a relacionarlo con los acontecimientos dentro del mismo Partido Acción Nacional en Sinaloa, donde fueron separados de sus cargos los dirigentes estatales de una forma demasiado sospechosa, pues no pueden justificar su proceder la dirigencia nacional del blanquiazul contra los implicados.

Al inhabilitar a la dirigencia panista sinaloense, resulta obvio que quien decidirá la candidatura para gobierno del estado será el PAN nacional, ahí como quiera les ofrecen una disculpa pasado el proceso electoral de junio a los que ahorita están en capilla.

La pregunta obligada es ¿por qué Roberto Cruz no se lanzó a pre campaña por los municipios como lo está haciendo Martín Heredia?.

O bien, ¿por qué Heriberto Félix Guerra no lo hizo, y hasta rindió la plaza en Sinaloa?.

Nada personal contra el nacido en Elota, Sinaloa, cosalteco por adopción, donde fue regidor (1992) y alcalde en 1995, Martín Heredia Lizárraga, simplemente que su activismo pre electoral nos parece muy misterioso.

¿Hay quienes piensan que los hilos del poder que descienden desde Palacio Nacional en México están moviendo como marionetas a la dirigencia nacional del PAN para que en Sinaloa elijan a un competidor débil y de esa manera allanarle el camino al candidato del PRI-PVEM para hacerle ganar la gubernatura?.

Hay evidencias de que se ha estado trabajando en este sentido, y obviamente no quieren que llegue Héctor Melesio Cuen Ojeda, a quien le han estado poniendo piedras en el camino, y que están a punto de frustrar sus aspiraciones, cuando para muchos ya la tenía ganada, incluso al interior de los mismos panistas sinaloenses que habían expresado abiertamente su respaldo al ex rector de la UAS y líder moral del Partido Sinaloense (PAS).

Para muchos queda claro que desde que se armó la Alianza PAN-PAS, en el PRI nacional y estatal se vieron perdidos, y solo hay que sumar los votos de ambos para deducir un final catastrófico para el priismo en las votaciones del 5 de junio, de ahí que intenten por todos los medios desbaratar este proyecto político que le daba certeza a la continuidad de la oposición en el poder estatal.

El Sistema Político Mexicano está moviéndose decididamente para recuperar la plaza de Sinaloa.

Desconocemos si Heredia Lizárraga se afilió al PAN, pues tenemos entendido que era militante del PRI hasta 2010, cuando se embarcó  en aquella aventura que llevó a Mario López Valdez a la gubernatura, la primera derrota del revolucionario institucional en la historia política contemporánea.

Si acaso no ha renunciado al PRI y afiliado al PAN, podríamos estar los sinaloenses ante una trama política bien armada para que gane el PRI con su competidor propio, Quirino Ordaz Coppel, o con el ajeno, en la figura de Martín Heredia, o simplemente jalarle la rienda para que sea el candidato del PRI el que llegue a la meta, acción a la que no se prestaría Héctor Melesio Cuen Ojeda.

¿O acaso el gobernador Malova le quiere pagar alguna factura política al ex coordinador de campaña  por lo del 2010?

El tema tiene varias aristas, y seguramente esto no terminará aquí; habrá otros que coincidirán con el que escribe, o simplemente tendrán su propia visión del escenario político en Sinaloa.

No somos dueños de la verdad, lo reconocemos, pero es válido aventurar un poco sobre ciertos movimientos inesperados que se están dando en la política, pues está en juego el destino de  Sinaloa y de los sinaloenses, y es mejor alertar ahorita de posibles componendas que denigren la dignidad ciudadana y no lamentarse después de  las consecuencias derivadas del silencio cómplice.

 

 

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