La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) informó que, se otorgó un total de 210 autorizaciones sanitarias: 164 para dispositivos médicos, 28 para medicamentos y 18 para protocolos de investigación clínica, de acuerdo con su informe más reciente.
Entre los registros sanitarios otorgados a medicamentos destaca un tratamiento inyectable de acción prolongada, destinado a la profilaxis previa a la exposición, para reducir el riesgo de infección por el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Asimismo, se aprobaron medicamentos oncológicos para el tratamiento de cáncer renal y para la prevención de eventos relacionados con el esqueleto como fracturas patológicas, radioterapia ósea, compresión medular o cirugía ósea en pacientes con neoplasias malignas avanzadas con afectación ósea.
En el ámbito de protocolos de investigación clínica, se autorizó un estudio de fase 3 sobre posibles tratamientos para pacientes con diabetes tipo 2 y enfermedad renal crónica.
También se aprobaron investigaciones sobre la eficacia de medicamentos para adultos con diabetes tipo 1 y obesidad o sobrepeso, así como para adultos con diabetes tipo 2 e insuficiencia renal. De igual forma, se autorizó un estudio para evaluar un posible tratamiento dirigido a pacientes diagnosticados con colangitis biliar primaria.
En cuanto a dispositivos médicos, se aprobaron productos como suturas no absorbibles de acero inoxidable, prótesis externa adhesiva mamaria, sistemas para reparación de bíceps, pruebas moleculares (PCR) para la cuantificación de ADN del virus de Epstein-Barr (VEB) y sistemas de visualización endoscópica mediante imagen de fluorescencia.
Estos avances se suman a los 180 registros sanitarios autorizados en junio, que incluyeron 152 dispositivos médicos, 20 medicamentos y ocho protocolos clínicos. Entre ellos, destacan tratamientos para distintos tipos de cáncer, como colorrectal metastásico, de pulmón, páncreas, mama y ovario.
COFEPRIS reiteró que la ampliación terapéutica reafirma su compromiso con la protección de la salud pública, garantizando que los insumos médicos disponibles en México cumplan con los más altos estándares de calidad, seguridad y eficacia, en beneficio de los pacientes.


