Lo que debería ser un espacio de orgullo y convivencia familiar, hoy enfrenta un problema que ya no puede maquillarse: la falta de conciencia ciudadana está convirtiendo el Malecón de Guasave en toda su extensión en un foco constante de contaminación.
A pesar del esfuerzo diario del personal de limpieza por mantener en condiciones dignas este punto emblemático, las quejas ciudadanas evidencian una realidad preocupante.
Bolsas negras llenas de basura, escombros, desechables, cucharas, vasos y residuos de comida, son arrojados a un costado del Río Sinaloa, generando una imagen lamentable y un daño ambiental evidente.
Testigos señalan que no solo algunos visitantes incurren en estas prácticas, sino también ciertos vendedores que, tras concluir su jornada, dejan desperdicios en el lugar. El problema no es la falta de limpieza, sino la ausencia de responsabilidad y respeto por el espacio público.
Resulta inadmisible que, mientras trabajadores se esfuerzan por conservar el malecón limpio, haya personas que sin remordimiento tiren su propia basura en el mismo sitio donde conviven familias y niños. Esta conducta no solo afecta la imagen del municipio, sino que pone en riesgo el entorno natural.
El llamado es claro y urgente: se requieren medidas más firmes, mayor vigilancia y, de ser necesario, sanciones ejemplares para quienes continúen ensuciando uno de los espacios más representativos de la ciudad.
Guasave merece un malecón digno. La autoridad debe actuar, pero la ciudadanía también debe asumir su responsabilidad. La limpieza no es solo tarea del gobierno; es un compromiso colectivo.


