Más de un centenar de trabajadores del sistema IMSS Bienestar se manifestaron de forma pacífica para denunciar descuentos indebidos en sus nóminas, que en algunos casos alcanzan hasta 20 mil pesos, situación que exhibe acusan fallas graves en la administración y falta de transparencia por parte de las autoridades de salud.
El representante del grupo, Camilo Gámez, explicó que los recortes corresponden supuestamente a faltas y retardos registrados entre enero y octubre de 2025; sin embargo, varios empleados aseguran que esos descuentos ya habían sido aplicados previamente, mientras que otros afirman no tener incidencias que justifiquen las deducciones.
De acuerdo con los inconformes, la nómina reflejó los cargos apenas ayer, lo que desató la movilización inmediata.
Los montos van desde 1,500 hasta 20,000 pesos, sin que exista señalan una fórmula transparente para calcular el costo real de una falta.
Además, trabajadores denunciaron que Recursos Humanos solo solicitó oficios individuales para “aclaración”, trasladando la carga burocrática a los afectados sin ofrecer una solución inmediata.
La protesta también evidenció otros pendientes:
• Falta de entrega de uniformes durante 2025.
• Ausencia de apoyo económico para adquirirlos por cuenta propia.
• Incertidumbre sobre el pago del “concepto 30” por alto riesgo, ligado a exposición a radiación y sustancias químicas.
• Sin fecha oficial para el beneficio de descanso por desintoxicación anunciado para 2026.
Los trabajadores aseguran que estas omisiones no solo ocurren en el hospital, sino que forman parte de problemas estructurales del sistema Bienestar, aunque los descuentos masivos solo se han detectado hasta ahora en Guasave.
Pese a la inconformidad, el personal subrayó que no se bloqueó la atención médica, permitiendo el acceso normal de pacientes, y reiteró que el objetivo no es confrontar sino exigir legalidad.
“No pedimos privilegios, pedimos que se respete la ley y nuestros derechos laborales”, señalaron.
La situación deja en entredicho la capacidad administrativa de las autoridades de salud, que según los trabajadores han respondido con trámites en lugar de soluciones, alimentando la percepción de improvisación y desorden financiero en el sistema.
Mientras no exista una explicación clara y la devolución de los recursos, el conflicto podría escalar y convertirse en un nuevo foco de presión para el sector salud en Sinaloa, en medio de un modelo que prometía dignificar las condiciones laborales pero hoy enfrenta cuestionamientos desde su propia base.


