*Arriesgando la propia seguridad de los guasavences y sus visitantes en Semana Santa dejarán fuera a cruz roja y apuestan por ambulancias rentadas

La decisión del instituto municipal de Protección Civil de Guasave de no instalar la base operativa de la Cruz Roja Mexicana en la playa Las Glorias para el próximo operativo de Semana Santa no solo ha generado críticas: ha encendido un debate directo sobre si el municipio está debilitando deliberadamente la atención de emergencias en el periodo más delicado del año.

La postura oficial sostiene que existe capacidad suficiente para sustituir a la benemérita institución. El director Macario Gaxiola Castro aseguró que la cobertura se realizará con alrededor de 20 elementos voluntarios, personal médico municipal y tres ambulancias, una del Ayuntamiento y dos rentadas, una estrategia que rompe con el modelo histórico de atención en el principal destino turístico del municipio.

Sin embargo, la medida es vista por diversos sectores como un viraje riesgoso que prioriza decisiones administrativas por encima de la experiencia operativa acumulada durante años por la institución humanitaria en escenarios de alta afluencia.

Los puntos que encienden la polémica son porque elimina el destacamento de la institución con mayor experiencia en atención prehospitalaria, además se intenta sustituir con personal municipal y voluntariado y se confirma la renta de ambulancias como eje del operativo resaltando que el propio director de PC admite que el equipamiento no es equiparable al de la benemérita.

La justificación basada en el bajo número de traslados el año anterior no ha sido suficiente para frenar los cuestionamientos, pues especialistas en gestión de riesgos advierten que la planeación de emergencias no se mide por estadísticas aisladas, sino por la capacidad de respuesta ante escenarios críticos.

El argumento de contar con “capacidad suficiente” queda bajo escrutinio luego de reconocer que las unidades rentadas cumplen únicamente con equipamiento básico, lo que abre un frente de dudas sobre la solidez real del dispositivo de atención.

El señalamiento de que Cruz Roja no aceptó reubicarse, sumado a la decisión de operar sin su base en el punto de mayor concentración turística, deja ver una ruptura operativa que para críticos refleja más una disputa de control institucional que una estrategia centrada en la seguridad.

La controversia crece porque la medida proyecta la imagen de un operativo que busca concentrar la operación en manos municipales, pese a tratarse de un periodo donde la experiencia, especialización y capacidad instalada suelen ser factores determinantes para salvar vidas.

La exclusión de Cruz Roja del corazón del operativo no solo cambia la logística: coloca a Protección Civil en el centro de un debate público sobre si el municipio está apostando por una estrategia de alto riesgo justo cuando más se necesita certidumbre en la atención de emergencias. 

 

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