𝘈𝘭 𝘴𝘦𝘳 𝘢𝘣𝘢𝘯𝘥𝘰𝘯𝘢𝘥𝘰𝘴 𝘱𝘰𝘳 𝘭𝘢 𝘮𝘢𝘥𝘳𝘦, 𝘶𝘯 𝘱𝘢𝘥𝘳𝘦 𝘷𝘪𝘰𝘭𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘤𝘰𝘯 𝘨𝘳𝘢𝘷𝘦𝘴 𝘱𝘳𝘰𝘣𝘭𝘦𝘮𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘢𝘥𝘪𝘤𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘺 𝘶𝘯𝘢 𝘢𝘣𝘶𝘦𝘭𝘢 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘢 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘮𝘣𝘰𝘭𝘪𝘢, 𝘥𝘰𝘴 𝘯𝘪𝘯̃𝘢𝘴 𝘺 𝘵𝘳𝘦𝘴 𝘯𝘪𝘯̃𝘰𝘴 𝘢𝘱𝘦𝘯𝘢𝘴 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘯 𝘱𝘳𝘰𝘣𝘢𝘳 𝘣𝘰𝘤𝘢𝘥𝘰 𝘶𝘯𝘢 𝘷𝘦𝘻 𝘢𝘭 𝘥𝘪́𝘢, 𝘴𝘰𝘣𝘳𝘦𝘷𝘪𝘷𝘪𝘦𝘯𝘥𝘰 𝘢 𝘤𝘰𝘯𝘥𝘪𝘤𝘪𝘰𝘯𝘦𝘴 𝘥𝘦𝘱𝘭𝘰𝘳𝘢𝘣𝘭𝘦𝘴…

𝑷𝒐𝒓: 𝑹𝒂𝒎𝒊𝒓𝒐 𝑪𝒂𝒛𝒂𝒓𝒆𝒛 / 𝑴𝒆𝒓𝒄𝒖𝒓𝒊𝒐

La vida de Julián de 5 años, Nahomi Guadalupe de 8, Adán Alberto de 9, Nadel Guadalupe de 14 y Carlos Alberto de 13, todos ellos vecinos de la comunidad California, perteneciente a la sindicatura de Ruiz Cortines No. 2, en Guasave, ha sido bastante dura y complicada.

Este medio de comunicación, recibió dos denuncias sobre la historia de los 5 menores que sobreviven en una condición crítica, con problemas de desnutrición, violencia doméstica, y el abandono de la madre de ellos.

Este reportero acudió personalmente a corroborar la información, y llegó hasta el domicilio ubicado en la esquina del bulevar Revolución y Av. Ignacio Cebreros, en la citada localidad perteneciente al municipio de Guasave.

Ahí, se encontró a doña Alicia Vega, una adulta mayor de 72 años, que apenas camina con andadera por una embolia que le pegó hace años. Ella, es abuela de los cinco menores de edad, y vive en un reducido cuarto lleno de basura y con un abanico que le ayuda a sortear el inmenso calor de la temporada.

A un lado de ella, se encontraba el menor de todos, Julián, quien primeramente se mostró con temor, solamente diciendo que su papá estaba dormido, siendo las 11:30 de la mañana, de este martes 8 de julio.

“¿Viene a ayudarnos?, cuestionó la señora.

Se le preguntó a doña Alicia sobre los otros menores, diciendo que cuatro de ellos, habían salido a la calle para buscar que comer, mientras, el padre de estos dormía en el cuarto de un costado.

“La más grande Nadel (14 años) trabaja en un negocio aquí cerca, tiene que trabajar para traer algo, y los otros ahí andan buscando”, dijo.

Mientras la abuela hablaba, Julián escuchaba atentamente. Se le preguntó si ya había salido de vacaciones del kínder, y expresó que no sabía qué era eso.

“Cuatro de ellos no van a la escuela, no van porque no se puede, solamente Nahomi estudia en cuarto de primaria, pero los demás no, yo no tengo forma de ayudarlos, apenas me puedo mover de un lado a otro, pero sí me gustaría que fueran”, expresó doña Alicia.

Las condiciones en general de la vivienda donde viven, son deplorables. Hay basura por todos lados, y un ambiente antihigiénico que se puede observar desde la calle.

Dos vecinos fueron entrevistados sobre la situación de los menores, y confirmaron las denuncias hechas a este medio de comunicación. Cabe señalar, que por lo violento del padre de los menores, pidieron mantenerse en el anonimato por temor a represalias.

“Aquí todos los vecinos le tenemos miedo (al papá de los niños), les grita bien feo, los insulta, ayer mire como les pegaba bastante fuerte a los niños y me dio tanto coraje, porque si reportas a la policía nunca viene”, lamentó una de las vecinas.

Por su parte, uno de los vecinos indica que el papá tiene graves problemas de drogadicción, que cualquier vecino lo puede describir como una persona violenta y méndiga con sus hijos. “Lo más delicado, es que están dos niñas, una de 8 y otra de 14, ella la más grandecita trabaja porque sino trabaja, no comen, y una sola vez al día”, denunció.

“No sabemos si el papá les está haciendo algo a la niñas, y nosotros hemos reportado infinidad de veces aquí al DIF y ha sido dioquis, no han querido atender el problema porque seguramente esperan a que suceda una desgracia”, comentó.

Manifestó que a los niños el papá  los tiene amenazados, de que si en algún momento llega el gobierno, tienen que decir que ellos quieren mucho al papá y que su papá les trae comida, lo cuál es falso. “Sino lo hacen, y los contradicen, ya saben que los van a surtir a golpes, poque los gritos en esa casa son muy comunes”.

Otra de las vecinas manifestó que dos de los menores, ya tienen problemas de adicción. Por la seguridad de ellos, no se exponen sus nombres.

Cuando se le cuestionó a doña Alicia, sobre si el sistema DIF había acudido en algún momento con ellos, expresó que nunca.

“Nunca hemos recibido a nadie de ellos, tampoco despensas, pero sí nos gustaría otro tipo de ayuda”, ¿De qué tipo de ayuda?, preguntó este reportero, “De otro tipo, porfavor”.

Claramente se pudo entender: ayuda con su hijo, el padre de los cinco niños y con ellos mismos, con temor a gritar de desespero para evitar que se despertara y evitar un acto violento.

Como reportero y con experiencia en este tipo de situaciones, se sabe que se corre riesgo en acudir solo para documentar. Sin embargo, es más el riesgo que continúan corriendo estos cinco niños, ante un padre violento y adicto.

Exponer este caso ante la opinión pública, es obligar a la autoridad encargada de realizar una investigación sobre esta familia y proceder de inmediato para salvaguardar la vida e integridad de los menores afectados y la adulta mayor.

Sobre la madre de estos niños que apenas comen y apenas visten, solamente se supo por los mismos vecinos, que desde hace años los dejó en el abandono para irse con otra pareja.

 

 

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