sáb. Ene 22nd, 2022

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Descifrando mensajes

Por. Isidoro Valenzuela M.

Guillermo Padrés, hoy ex gobernador de Sonora, como muchos que tienen la oportunidad de ocupar un cargo de este nivel, hizo y deshizo al frente de la administración estatal. Sus acciones obviamente fueron expuestas al escrutinio público durante su administración una y otra vez, sin que se actuara legalmente en su contra.

Consciente del poder que tenía que le permitía total impunidad, no pensó en que tarde o temprano tendría que responder por sus actos, y de que lo que el hombre siembra, eso mismo cosechará, y como consecuencia de ello hoy está en la antesala de quedarse sin las riquezas que acumuló indebidamente, quizá perder hasta lo que tenía, y lo que es peor; perder su libertad o salir huyendo hacia el extranjero para no ser detenido.

El panorama que se observa en el futuro a corto y mediano plazo para el panista Guillermo Padrés no es muy halagador, y el hecho de que sea el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, de filiación priista, lo complica aún más, aunque hay que reconocer que no todo está perdido, porque el poder presidencial podría desvanecerse parcial o totalmente, dependiendo de la postura que asuma la dirigencia nacional del PAN.

Tengo bien claro que no todo está dicho en el caso Padrés, pues si lo cobija su partido podría ceder poder el PAN y someterse a  ciertas condiciones que se le impongan desde los Pinos que favorezcan los intereses del que gobierna el país y su grupo.

De asumir el PAN la postura de encubrir a Guillermo Padrés tendrá que arrodillarse ante el poder presidencial y desacreditarse, aceptando llevar esa mancha a los ojos de los mexicanos, con lo que pondrían en alto riesgo la credibilidad del partido.

El poder actual de Padrés como ex gobernador de Sonora es mínimo ante la investidura presidencial cuyo titular está en la cumbre de su poder, por lo que su futuro material, social y político se derrumba y necesita urgentemente a alguien que detenga esa caída libre hacia el oscuro abismo.

Durante su sexenio al frente del gobierno de Sonora, todo parece indicar que Don Guillermo escuchó y accedió a las voces que le aconsejaron una y mil maneras de enriquecerse, de apropiarse de todo lo que estuviera a su alcance.

Y como resultaría demasiado evidente que todo aquello que quería para él no podría registrarse a su nombre, le aconsejaron recurrir a prestanombres, utilizando para ello sus familiares y amigos, quienes también están siendo investigados, y de hacerse lo correcto, sus bienes les serán quitados.

Será muy evidente la postura que asuma el PAN al más alto nivel en este caso tan sonado como delicado, dejando en claro que el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto los tiene entre la espada y la pared, porque  Padrés evidentemente es de las consideradas “vacas sagradas” del panismo nacional, de no ser así, nunca hubiera llegado a gobernar Sonora.

Al Partido Acción Nacional le conviene perder un poco de su prestigio por una de sus ovejas descarriadas, a buscar negociar arrodillándose ante el Poder Presidencial, que sería el único que podría ayudar a don Guillermo.

De ser una injusticia lo que quieren hacer contra Padrés, existen las instancias legales donde dar la batalla hasta demostrar que es inocente y que todo es producto de la turbiedad del poder; hasta ahí se entendería que el PAN metiera sus manos para favorecer a uno de sus privilegiados.

De resultar culpable, y con toda seguridad la dirigencia nacional del PAN tiene evidencias claras al respecto, lo mejor para los azules sería no solamente dejar solo a Padrés, sino expulsarlo del partido, dando muestras de que su honorabilidad no está en juego.

¿Hasta qué grado es importante para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto el caso Sonora?. Resulta estratégico, pues con ello enviaría un mensaje a otros gobernadores de oposición sobre lo que les espera en caso de querer hacer de las suyas o simplemente ante el más mínimo argumento de desvío, falla o queja. 

SINALOA NO ESTÁ A SALVO 

¿Las acciones presidenciales podrían repercutir en el Gobernador de Sinaloa, Mario López Valdez?. Claro que lo incluye. En los  juegos del poder se barre parejo cuando de limpiar la casa ajena se trata.

A López Valdez lo traen en la mira los del grupo de Peña Nieto, así que tendrá que manejarse muy bien e ir cerrando todos los huecos por donde pudiera filtrarse una acción legal en su contra.

Por otro lado, a diferencia de Padrés, a Malova lo han estado buscando desde los Pinos con el fin de que se arrepienta de su traición y que vuelva al PRI, dejando la sucesión del gobierno estatal en el “dedo” de Peña Nieto.

Este propósito por lo visto se está tardando, pues Malova sigue en la mesa esperando algo mejor, una salida airosa a través de un cargo de cierto nivel que le permita quedar a salvo de sus detractores, que los tiene sin duda y están esperando que tenga que abandonar el blindaje que lo cubre por ser gobernador de un estado, Sinaloa, para írsele encima con facturas de todo tamaño y precio.

Si tiene bien barrida la casa, sin basura oculta bajo el tapete que se le pudiera encontrar, Mario López Valdez podría irse tranquilo e integrarse a la sociedad y a sus negocios, sin mayor problema y sin riesgo de ser perseguido.

El otro punto es que debe manejar muy bien la sucesión, porque nadie se traga el cuento ese de que no moverá su “dedo” para elegir sucesor, mucho menos la gente del Presidente Peña.

Que no le pase lo de su ex homologo sonorense, Guillermo Padrés, quien confió demasiado en sus asesores y descartó la posibilidad de que lo sucediera alguien del PRI, y debió entregar el mando a la priista Claudia Pavlovich, quien, ni tarda ni perezosa inició acciones tendientes a “hacerle justicia a los sonorenses”, encarcelándolo y “dejándolo en la calle”. 

EL CASO VIZCARRA

En el caso de Sinaloa pudiera suceder otro tanto si llega al gobierno del Estado el priista Jesús Vizcarra Calderón, considerado el candidato oficial presidencial.

Corren versiones de que al llegar al gobierno del estado Vizcarra Calderón por lo menos cuatro figuras políticas relevantes de Sinaloa tendrían que preparar maletas y auto exiliarse porque no van a caber en el estado.

Y ellos lo saben muy bien, por eso no quieren escuchar decir que el candidato del PRI sería el empresario ganadero, y hoy más que nunca les queda claro la importancia de que no sea el candidato y mucho menos dejar que gane la elección.

Cierto o falso, los “aliancistas” tienen que tomar sus precauciones, pues tres de ellos conocen bien cómo se las gasta el sistema que los cobijó durante muchos años y saben que en política la traición tiene su precio.

El que se mete al juego del poder tiene que saber mover muy bien sus fichas, pues un error le puede costar muy caro. Los contrarios a Vizcarra lo saben perfectamente y quieren deslindarse, aunque están muy bien identificados los protagonistas del sainete que hizo fracasar a Vizcarra Calderón en sus aspiraciones de gobernar Sinaloa, y dejó en vergüenza al PRI en Sinaloa hace poco menos de seis años.

Quizá no sea similar al caso Sonora, pero cuando se trata de venganzas el pretexto es lo de menos.

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